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A pesar de los avances logrados en las últimas décadas en la cooperación transfronteriza entre España y Portugal, sigue existiendo un sistema de ordenación territorial que no tiene en cuenta los territorios. Esta es la conclusión de un informe elaborado por Jurado Almonte, Felicidades García y Pazos García, expertos vinculados a la Universidad de Huelva, según ha publicado el blog de la Asociación Española de Ciencia Regional (AECR)

Los especialistas han elaborado un análisis de la franja fronteriza del Bajo Guadiana, diagnóstico que consideran que «se repite también en toda la Raya». El estudio está realizado en el marco del proyecto europeo VALAGUA (Valorización Ambiental y Gestión Integrada del Agua y de los Hábitats en el Bajo Guadiana Transfronterizo).

Los investigadores han tenido como objetivo principal evaluar los diferentes sistemas de gobernanza, planificación y gestión territorial existentes a ambos lados de la frontera hispano-portuguesa. Los autores afirman que «la desigualdad de gobernanza entre España y Portugal es significativa porque ambos Estados presentan un sistema diferente de organización político-administrativa, lo que implica acciones desiguales en la planificación territorial, el urbanismo, el medio ambiente y otras políticas territoriales y sectoriales con expresión en el territorio, la economía y la sociedad. Portugal es un Estado centralizado con un alcance esencial de la administración central (Lisboa) y de los municipios, mientras que la Constitución española refrenda un Estado descentralizado con un peso importante de las regiones. Al mismo tiempo, los municipios españoles no tienen la capacidad de los portugueses en autogestión, aunque la organización provincial (Diputaciones) completa el nivel subregional, tan disminuido en Portugal».

Y agregan que: «nos encontramos ante un espacio transfronterizo, el Bajo Guadiana, que presenta múltiples agentes institucionales (a diferentes escalas administrativas), económicos y asociativos, diversos planes y actuaciones, pero también una ausencia generalizada de gobernanza conjunta del territorio y sus recursos. Las dificultades se explican en gran medida por la existencia, sin una coordinación efectiva, de dos modelos diferentes de gobernanza territorial, en dos Estados con dependencias y trayectorias históricas en su organización territorial y en su legislación, y que, a pesar de una larga tradición de convivencia y vecindad, no han conseguido resolver las disfunciones existentes».

Concluyendo que «la llegada de ambos Estados a la actual Unión Europea, en sus planificaciones y normativas comunes, ha supuesto un proceso de convergencias y de cohesión, pero no ha eliminado la falta de coordinación en estas más de tres décadas de cooperación».