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Déjà vu en La Raya. El 1 de julio de 2020 ya vimos y vivimos el acontecimiento histórico de la reapertura de la frontera, ahora, el 1º de Mayo de 2021, la historia se repite y lo más importante: sin haber aprendido de los errores. El problema ya no es que España y Portugal se den la espalda, sino que Lisboa y Madrid dan la espalda a la Raya.

A pesar de existir: protestas cívicas rayanas, un canal directo de interlocución entre ambos ministros del Interior, una estrategia vigente de desarrollo transfronterizo y el ejemplo de la frontera hispanofrancesa, que respetaba a los residentes transfronterizos, los Gobiernos ibéricos han pasado olímpicamente de La Raya. Por otro lado, el Gobierno portugués ha dominado el ritmo de la reapertura en las últimas semanas, y el Gobierno español no criticó a su par luso en público, desentendiéndose del asunto. Por el orgullo de unos y la falta de agilidad de otros, no fue posible una ayuda sanitaria española a Portugal, cuando el país luso se convirtió a final de enero en el epicentro de la pandemia (batiendo todos los records).

No obstante, el día de la reapertura debe ser un día de celebración, reivindicación y esperanza. Que se abra la Raya en un 1º de Mayo, día del trabajador, puede ser simbólico para luchar por reactivar una maltrecha sociedad civil transfronteriza, que necesita urgentemente organizarse y presionar permanentemente a las autoridades locales, regionales y estatales, para exigir ya no su movilidad, sino su derecho a ser tratado como ciudadano de primera, en términos de respeto, atención e igualdad de oportunidades para el desarrollo económico.

Queridos lectores, ya pueden organizar sus viajes, con precaución, al país hermano. Portugueses a España y españoles a Portugal.