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Con 160 muertos y más de 7.000 infectados, según datos emitidos por la Dirección General de Salud (DGS), el Gobierno portugués, ha anunciado un plan de pruebas en masa, que durarán los próximos 15 días, y que tienen como objetivo hacer tests en todas las residencias de ancianos, tanto para los usuarios, como para los trabajadores. Las residencias, tanto las legales, como algunas cuya legalidad es dudosa, son uno de los principales motivos de preocupación, ya que hay varios casos y muertes confirmadas.

Estas pruebas, que pretenden replicar la medida defendida por la Organización Mundial de la Salud (OMS), se harán con una técnica «made in Portugal», ya que los componentes son producidos en territorio nacional, por el Instituto de Medicina Molecular (IMM), liderado y por su directora, la investigadora María Manuel Mota, especializada en la investigación de la malaria. Por tanto, estos componentes no son cuestionables, dada la gran demanda internacional de este tipo de pruebas de detección. Hasta el momento, se han encargado 10.000 dosis, que se recogerán con la ayuda de la Cruz Roja.

FOCO DE PREOCUPACIÓN EN LAS CÁRCELES

Otro de los focos de preocupación es la población carcelaria. En Portugal hay tres casos positivos de Covid-19 confirmados en las cárceles, pero la Dirección General de Prisiones no descarta la posibilidad de liberar, tal como ha pedido la ONU, a algunos de los presos más viejos, o con penas más leves, para que puedan terminar de cumplirlas en casa. Esta medida todavía está por debatir, ya que hay que garantizar que los detenidos tengan una vivienda a la que volver. Lo ya confirmado por la ministra de Justicia, es que todos los funcionarios de prisiones tendrán que usar mascarilla.

De las muertes totales contabilizadas, más de la mitad se registran entre la población mayor de 75 años. Entre la comunidad hospitalaria, 853 empleados están infectados y, como tal, hay un llamamiento para la incorporación de más médicos, enfermeras y personal técnico (más o menos, como ha sucedido en el Reino Unido). Se quiere ayudar a suavizar una línea de contagios que va creciendo cada día que pasa, pero que todavía se encuentra lejos de los casos italianos y españoles.

OPOSICIÓN DEL ALCALDE DE OPORTO

El posible confinamiento de la ciudad de Oporto, tal como está sucediendo en Ovar, ha sido uno de los temas abordados en la última reunión, donde estuvieron presentes el subdirector general de Salud, Diogo Cruz, y el secretario de Estado de la Salud, António Lacerda Sales. Esta idea, que ha sido rechazada por Rui Moreira, alcalde de la ciudad invicta, «no tiene ningún sentido», según António Lacerda Sales, que admite un error en el recuento de casos en aquella zona, y que, a causa de un doble recuento, la directora de la DGS, Graça Freitas, ha admitido la posibilidad de levantar el confinamiento en esta localidad.

La ministra de Salud, Marta Temido, ya ha advertido que el pico de esta enfermedad podría ocurrir en mayo, pero estas cifras y previsiones pueden variar y, para ello, la población debe mantener las medidas de cuarentena defendidas por el Gobierno.

Por otra parte, António Costa defiende que las medidas de contención deben continuar, aunque el estado de emergencia no sea renovado (algo que se revisará el jueves). Sin embargo, y después de un encuentro con los responsables del Infarmed, el presidente Marcelo Rebelo de Sousa ha defendido que las medidas de contención y alejamiento social deben seguir vigentes.

¿GOBIERNO DE SALVACIÓN NACIONAL?

Sobre el estado de emergencia nacional, medida adoptada por primera vez en 45 años, muchos de los analistas afirman que esta situación puede prorrogarse dos o tres veces más, hasta junio, y que, posteriormente, podrá ser establecido por imposición presidencial. También se especula con la formación de un gobierno de salvación nacional compuesto por los dos mayores partidos, el PS y el PSD. Esta idea no ha sido descartada por el líder de los socialdemócratas, Rui Rio, que defiende que es el momento de actuar contra el virus, pero que no se deben aceptar todas las ayudas financieras procedentes del exterior, porque estas, más tarde, tendrán un coste.

También se han hecho públicas las nuevas cifras sobre el desempleo en Portugal. Este dato, en el mes de febrero, se situó cerca del 6,5%. En estas cifras no reflejan las personas que hayan podido perder el empleo a causa de la crisis provocada por el coronavirus.