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Las piedras de Stonehenge, en pleno corazón británico, siempre han encerrado misterio y encanto. Esta construcción prehistórica, que probablemente data del año 2800-2600 a. C, ha sido, durante siglos, única en Europa; pero recientemente se ha descubierto algo similar en el litoral alentejano. Las excavaciones arqueológicas que se están realizando en el complejo de los Perdigones, en el distrito Évora, han identificado una estructura nunca antes vista en la península ibérica, y que es similar a su homóloga inglesa.

Según los arqueólogos responsables, esta estructura prehistórica, no comparable a otras en la península, y que muchos llaman «Woodhenge», era una enorme construcción circular con más de 20 metros de diámetro, y con varios círculos concéntricos de palillos y alineaciones de grandes postes o troncos de madera. El descubrimiento alentejano, de carácter ceremonial y asociado al solsticio de verano, parece ser anterior a la construcción de Stonehenge. Pero, a diferencia de la estructura de las islas británicas, sólo se han conservado los cimientos.

Las excavaciones en el yacimiento arqueológico de los Perdigones, que es monumento nacional desde 2019, llevan en marcha 23 años, y cuenta con presencia humana desde el final del Neolítico medio, sobre el 3400 a. C.

El Neolítico en Iberia

La llegada del Neolítico hizo que se iniciara la agricultura, sólo que en la península ibérica esta actividad llegó más tarde; más precisamente, hace 7000 años. De este período han sobrevivido innumerables dolmens; antas; cromeleques; menires; cerámica cardial (encontrada, especialmente, en el este de la península), o la pintura levantina en los abrigos rocosos. Unos restos que pueden encontrarse en lugares tan distintos como Évora o Cataluña.

Foz Côa (Portugal) y Altamira (España) son dos de los mayores centros prehistóricos de la península ibérica.