La Galicia profunda

Comparte el artículo:

Compartir en facebook
Compartir en twitter
Compartir en linkedin
Compartir en whatsapp
Compartir en telegram
Compartir en email

El pluralismo es la posición filosófica a medio camino entre el universalismo y el relativismo. El gallego es plural, respeta y vota; es universal, emigra y acepta al que viene a Galicia; es relativo, adora la aldea y para él todo depende de.  Es un ser inteligente, con opinión y capaz de desarrollar una subjetivación objetiva. Eso le sitúa en el mitad del tópico, en el descansillo reflexivo, en plena escalera de ascenso. Particular en lo universal, universal en lo particular. El gallego es profundo, de penetrante pensamiento, al que le gusta ahondar con discreción en el discernimiento de los conceptos. Y es humilde, retranqueiro y humorista inteligente.

Galicia es tierra nutricia. Madre y Señora, en palabras de Ramón Cabanillas, el poeta que llegó remando a la lírica emotiva desde el mar de Cambados, el bardo que penetró en la tierra hasta muy adentro, que cantó en el idioma de corte de Alfonso X El Sabio, en una cultura abierta que permitió a Egeria entender que debía ir a Jerusalén, en tiempos a los que a las mujeres se les prohibía todo, como en los de Concepción Arenal.

Galicia es profundamente femenina. Lo es en lo popular, Rosalía de Castro, y en lo noble, Emilia Pardo Bazán; en lo audaz provocador, la Bella Otero o Maruja Mallo; en lo valiente, María Pita; en lo periodístico, Sofía Casanova; en lo científico, Isabel Zendal; o en lo teatral escénico, María Casares. Y eso sin entrar más que en terrenos de la memoria, y sin citar a los muchos hombres que como Castelao, Valle Inclán o Cunqueiro supieron describir la realidad con magia, caricaturizándola,  elevando el esperpento  ala categoría de arte. No me referiré tampoco aquí  a las personalidades del textil, el diseño, la industria química, los vulcanólogos o a las que trabajan en la NASA dirigiendo misiones a Marte. Muchas de ellas, como otras trabajadoras del campo o del mar, nacieron en la aldea y se formaron en Galicia.

La Galicia del año 2022 cuenta con tres universidades y siete campus, es la tierra de INDITEX; la líder de España en industria maderera -el 46% del aporte al mercado español; la primera en pesca fresca y congelada de la Unión Europea y una de las líderes en el sector lácteo; la segunda del mundo en industria conservera; en 2022 fabricará el 17% de los coches españoles. La Comunidad cuenta con empresas TICs que dan trabajo a 25.000 profesionales y fabrica vehículos aéreos no tripulados. Este año exportará por valor de 25.000 millones de euros y su balanza comercial arroja un saldo favorable de 1.500 millones de euros, frente a un saldo negativo de 4.400 millones de España.

Es posible que la jueza de Marbella que ha retirado la custodia de su bebé a una mujer por vivir en lo que ella denomina en el auto “la Galicia profunda”, en referencia a una “pequeñísima población” de la ría de Muros-Noia (A Coruña), no sepa que los colegios gallegos gozan de una de las mejores tasas de digitalización de España, o con un cuerpo de maestros muy bien formado. Aceptamos su desconocimiento pero no toleramos que ponga en duda el amor de una madre gallega por su hijo o el amor de un gallego por una tierra tolerante, histórica y culta, hermosa como pocas, a la que muy pronto llegará el AVE para que aquellos que no la conocen puedan venir con mayor comodidad si no optan por uno de los Caminos de Santiago, las rutas en las que se encontraron los pueblos de Europa y que ayudaron a construir una cultura de convivencia y respeto.

Alberto Barciela – Periodista

Noticias Relacionadas