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Brasil es el protagonista de dos nuevas universidades que priorizan la integración internacional desde 2010. Propuestas del presidente Lula en 2008 y creadas por el parlamento brasileño en 2010, la atención se centra en América Latina y el Caribe, con UNILA, y en los países de habla portuguesa en Africa, Asia y Europa, con UNILAB.

Las dos universidades crecen buscando su consolidación con la presencia de más de 10.000 estudiantes, casi la mitad de ellos extranjeros, principalmente de América Latina, el Caribe, Africa y Timor Oriental.

La integración latinoamericana adquiere máxima importancia con la contradictoria coyuntura de la región: la elección democrática de Alberto Fernández en Argentina y un golpe cívico-político-policial contra Evo Morales en Bolivia. Mientras tanto, el rey Felipe VI confraterniza en Cuba, la última colonia española en América, para celebrar el 500 aniversario de La Habana con el presidente Miguel Díaz-Canel, en el momento en que Brasil rompe la tradición histórica latinoamericana y apoya aislado en la ONU el embargo estadounidense a la isla.

¿Hablar de la integración latinoamericana o incluso iberoamericana será un contrasentido? Las universidades son espacios privilegiados para esa interlocución y UNILA y UNILAB son buenos ejemplos de ello. Brasil se adelantó a su tiempo cuando propuso su creación en 2008. Hoy esperamos de Alberto Fernández, López Obrador, Pedro Sánchez, António Costa y tantos otros líderes la tan necesaria cooperación latinoamericana para la (re)construcción democrática de nuestra región.

Octubre, que parecía ser un mes decisivo, ya da paso a noviembre, que se presenta como una referencia para 2020. ¿Podemos esperar la madurez de los Grupos de Puebla y de Lima, y especialmente de la OEA, que arrojó a Bolivia al caos? Es hora de que nuestros altos dirigentes propongan caminos que prioricen la convivencia democrática. Bolivia, que ha superado la pobreza y el analfabetismo, no puede perder los avances sociales y económicos de los últimos años. Chile se abre a una constituyente que finalmente cuestiona la constitución heredada de Pinochet.

Portugal nos ha dado algunas lecciones para superar la crisis y hoy es un ejemplo para todos. España construye su propio camino con un gobierno de coalición progresista después de las últimas elecciones de noviembre. La Cumbre de Andorra de 2020 podría coronar este proceso regional. Es un sueño en el que aún podemos vivir todos juntos.

Nuestras universidades a ambos lados del Atlántico tienen una inmensa responsabilidad en la elaboración de este proceso crítico y contradictorio, pero llenas de buenas prácticas en el campo de la ciencia, la tecnología, la innovación, la educación, la cultura, en definitiva, la convivencia y derechos humanos en un marco de referencias en el que todos tenemos nuestra parte, incluso en relación con otras regiones. Este es el caso de los países africanos, un origen importante de nuestras raíces y donde se proyectan las mayores perspectivas de desarrollo humano en su integración con el Mediterráneo, Europa, América Latina y el Caribe. Oportunidades para la construcción conjunta de nuestro futuro. La integración entre las universidades latinoamericanas, europeas y africanas es una condición para que avancemos en esta construcción, que es tarea de todos.

Que no se engañe aquel que busca el camino de la sumisión a Donald Trump. La relación de la región con Washington debe basarse en la cooperación regional reforzada por la interlocución con la Unión Europea, Africa y otras latitudes. Estados Unidos ha perdido la hegemonía en las Américas y busca desesperadamente recuperar el espacio perdido a través de acuerdos bilaterales. Con la palabra UNILA y UNILAB y nuestras universidades. ¡Cooperación e integración, siempre!

 

Paulo Speller es profesor titular en la Universidad Federal de Mato Grosso (UFMT), fue presidente y rector de la Universidad (Federal) de la Lusofonía Internacional Afrobrasileña (UNILAB, 2008-2013) y secretario general de la Organización de los Estados Iberoamericanos para la Educación, la Ciencia y la Cultura (OEI, 2015-2018).