La investigación académica del Brasil de la “Unión Ibérica” vive un momento dorado

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Otro año más llegamos al Primeiro de Dezembro. Un día festivo en Portugal en conmemoración de la restauración de la independencia de 1640, lo que suman ya 380 años de distancia histórica.

Otra fecha redonda será el próximo año el 16 de abril* cuando se cumplan los 440 años del juramento ante las cortes portuguesas (1581) de Felipe I de Portugal (II de España) en Tomar (Portugal), un rey español que tenía alma portuguesa y tuteló con atención el Consejo de Portugal, bajo el compromiso de los 25 puntos de Tomar. De Felipe II no se puede decir que fue un rey ausente porque entró en Portugal, desde Badajoz (por Elvas), el 5 de diciembre de 1580, y se despidió de Lisboa, el 11 de febrero de 1583, para volver a El Escorial (Madrid). Por tanto, Felipe II estableció sus cortes y la capitalidad de facto de la monarquía hispánica en Lisboa durante los dos años de estancia del soberano ibérico.

El hijo y el nieto (de Felipe II) fueron perdiendo el vínculo y la presencia con el Reino de Portugal lo que fundamentó el sabido desenlace. Tanto el 16 de abril como el 1 de diciembre son fechas agridulces que merecen ser celebradas o, por lo menos, tomadas en consideración con una finalidad de hermandad y respeto. Y no son necesariamente incompatibles, a pesar de las consecuencias psicológicas de la segunda separación.

Este polémico periodo histórico de la “Unión Ibérica” es un campo de estudio virgen y fértil para todo aquel investigador que busque nuevos hallazgos y perspectivas. También tiene la desventaja de que todavía falta contraste crítico para consolidar nuevas interpretaciones. No obstante, ya hay suficiente consenso académico para NEGAR dos hipótesis extremas: 1) aquel periodo supuso un férreo dominio centralista español; y 2) no hubo influencia española en la vida social, cultural, económica e institucional de los territorios lusos.

En particular, los estudios académicos de este periodo del Brasil hispánico, tras quince años de trabajo intenso, viven una época dorada, donde destaca el Grupo de Investigación BRASILHIS de la Universidad de Salamanca, liderado por el profesor de Historia, José Manuel Santos Pérez. La Junta de Castilla y León ha otorgado 80.000 euros, para desarrollar una investigación, entre 2021 y 2023, sobre los Intercambios culturales, transculturación y castellanización en los territorios del Reino de Portugal y Brasil durante el periodo de integración en la Monarquía Hispánica y sus postrimerías 1580-1668. Los integrantes del grupo de investigación son Pedro Serra (USAL), José Luis Ruiz Peinado-Alonso (UB), Enrique Rodrigues Moura (Universidad de Bamberg, Alemania), José Carlos Vilardaga (UNIFESP, Brasil), y Ana Paula Megiani (USP, Brasil), bajo la dirección de Santos Pérez.

En la descripción del proyecto, que ha sido uno de los cinco (de humanidades) aprobados (de un total de 90 concedidos) por la Junta, se afirma que “se van a estudiar los numerosos intercambios culturales que se dieron en el periodo 1580-1668 entre los territorios del Reino de Portugal, sus conquistas americanas (Estados do Brasil y Maranhão), y el conjunto de territorios de la llamada “Monarquía Hispánica” o “Monarquía Católica”. Desde una perspectiva de “historia global” y partiendo del concepto de “transculturación”, se investigará la circulación de libros e ideas, las influencias mutuas en la escritura y el discurso, los intentos de imposición lingüística o cultural, (y en este sentido la implantación de la Inquisición y las visitas inquisitoriales o la entrada de órdenes religiosas distintas de los jesuitas en los diversos territorios lusos, promovidas desde la corona española, como posibles mecanismos de control), así como las visitas de diversos personajes relevantes a la corte y su impacto en los desarrollos de la percepción y cosmovisión del (los) imperio/s, y temas relacionados como la cuestión de la imagen de la corte de los Habsburgo en Portugal/Brasil y de Brasil/Portugal en la corte. Todo ello se realizará a través del análisis de las numerosas fuentes en archivos españoles, portugueses y brasileños y en los escritos de grandes cronistas de la época como Ambrósio Fernandes Brandão, frei Vicente do Salvador, Fernão Cardim, Gabriel Soares de Sousa, Diogo de Campos Moreno, etc. Se tratarán también los contrastes entre los discursos de textos pre y post Restauración portuguesa, y la visión de diversos autores de este momento histórico en los territorios periféricos, fundamentalmente Brasil”.

Este es el tercer proyecto de BRASILHIS. Quien quiera consultar los anteriores, pueden hacerlo en los libros: O Brasil na Monarquía Hispânica. Novas interpretações (2014); y Redes y circulación durante la Monarquía Hispánica, que va a salir publicado en breve. O también, pueden consultar su base de datos en internet, con 4.280 personajes, 1.272 referencias bibliográficas y 2.080 referencias documentales.

Recientemente, Sylvia Brito, miembro de BRASILHIS, ha presentado su tesis doctoral: A Conquista do Rio Ruim: A Paraíba na Monarquía Hispânica (1570-1630). Se trata de un innovador estudio sobre el Brasil colonial, en el que se demostró el protagonismo del río Paraíba y de los pueblos indígenas, destacando aún la importancia de las tropas españolas en la configuración del poder de la región con la posterior fundación de la ciudad de Filipeia, una pieza importante en el mosaico de la Monarquía Hispánica. La autora afirma: “La conquista de Paraíba fue la primera gran respuesta de Filipe II en América. La actuación de las tropas de Diego Flores de Valdés en Paraíba -fundando una fortificación real- derribó muchas de las lógicas del sistema portugués que estaban vigentes desde la primera mitad del siglo XVI. La flota de alguna manera crea este territorio, desde el punto de vista de insertar por primera vez la región dentro de una lógica imperial. La investigación pretende enfatizar la importancia de estudiar el mundo atlántico con todos sus vínculos, un espacio que no estaba desconectado de la historia americana o europea, sino que la integraba, como uno de los pilares del sistema del que formaba parte”.

Por otro lado, el investigador canario Javier Luis Álvarez Santos ha sido galardonado por la Academia Portuguesa de la Historia por su libro Identidad insular y espacio atlántico. Portugal y Tenerife en tiempos de la Unión Ibérica. Un evento que tendrá lugar el 9 de diciembre en la sede de la Academia.

Otra relevante publicación, como testimonio contemporáneo a la Unión Ibérica, es Diálogo de las grandezas de Brasil (Ed: Doce Calles) de Ambrósio Fernandes Brandão, en una excelente edición crítica, con traducción y notas de José Manuel Santos Pérez.

Los historiadores de este periodo rechazan el término “Unión Ibérica” por anacrónico, aunque lo terminan aceptando porque así es como se conoce fuera del gremio. El problema como siempre, más que en el término, está en el concepto. Hay multitud de términos en los libros de historia que se crean posteriormente al evento, aunque siempre hay que indicar como se calificaba entonces y cuál es la evolución del concepto/significado de dichos términos a lo largo de la historia. En este caso, en efecto, es plausible la hipótesis de que el término “Unión Ibérica” sea una aplicación al pasado de la propuesta de unidad peninsular en auge, en el siglo XIX, cuando el movimiento político iberista (iberismo peninsular) era portada de los principales periódicos de Lisboa y Madrid.

Aunque -actualmente- a oídos de un español o un brasileño el término “Unión Ibérica” no suene como algo negativo e, incluso, pueda apuntalar a una visión dualista del periodo, en realidad la etiqueta de “União Ibérica” tiene una intención decimonónica peyorativa. Es decir, la hipótesis más probable es que se trate de un ejercicio de anti-iberismo, una descalificación por parte de la historiografía nacionalista portuguesa del siglo XIX. Como afirma el profesor José Antonio Rocamora: “el término unión ibérica se emplea antes para referirse a una idea política que para denominar una época histórica. La historiografía y la simple propaganda nacionalista portuguesa debió proyectar al pasado el concepto de unión ibérica, acentuando los rasgos negativos del período histórico”.

Los iberistas decimonónicos, como Juan Valera, no tenían de referencia a la monarquía hispánica como ejemplo de unión ibérica; la rechazaban porque era consenso en Portugal la interpretación de un periodo “desgraciado”. El propio Sinibaldo de Más, en 1853, uno de los padres del iberismo, afirma: “O paiz levantou-se, e desfez a falsa união iberica para reconquistar a independencia com a liberdade”. Sixto Cámara publicaría su libro A união ibérica en 1859 como propuesta de su presente y futuro. Por tanto, independientemente de quien creara el término, su consolidación devino por razones anti-iberistas, con cierta influencia de la historiografía francesa por ser tendente al uso del término ibérique, como el caso de Septenville.

En Brasil, donde el uso historiográfico de “União Ibérica” es frecuente, fue popularizado -entre otros- por el libro Resumo da historia do Brazil: para uso das escolas primarias brazileiras (1888), de Maria Guilhermina Loureiro de Andrade. La élite ilustrada de Brasil conocía el movimiento iberista peninsular.

Pablo González Velasco

*En una carta de Felipe II al Duque de Alba del 17 de abril de 1581, desde Tomar, reconoce que «ayer» (16 de abril) fue el acto de juramento. En la web del Convento de Cristo de Tomar aparece fechado erróneamente como 15 de abril.

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