Español Portugués, Portugal

Con ocasión del Día Mundial de la Lengua Portuguesa, la poetisa mozambiqueña Hirondina Joshua, apuntada por Mia Couto como una revelación en el panorama literario mozambiqueño, y mención extraordinaria del “Premio Mondiale di Poesia Nosside”, escribe su primer artículo para EL TRAPEZIO, donde reflexiona, a través del formato de autoentrevista, sobre la significación y la naturaleza de la lengua.

La lengua en la lengua – el volcán fuera de la boca

(auto-entrevista)

 

Fue la lengua portuguesa, el primer idioma que conociste?

– No sé si uno llega a conocer efectivamente un idioma. Diría: hubo un encuentro todavía por concretar. Todos los idiomas son interesados flameantes y fluviales, exigen vocación y tienen reglas, las reglas son cosas aburridas.

 

Por qué, ese sentimiento?

–  La constante movilidad que una lengua tiene. A lo mejor tiene vida propia. En cada frase, cada período nos deparamos con nuevos desafíos y por veces llegamos a pensar: esto verdaderamente existe o es una invención nuestra?

 

Nadie no conoce una lengua. Y como es que la literatura mueve ese no-conocimiento en fuego?

– Con el eterno problema del lenguaje. La lengua es una invención. El lenguaje y la invención de la lengua. Vistos a la partida. Después hay la lengua como un objeto que se hizo antes de la materia voz, grito, sonido. La expresión (in)acabada de algo iniciar.

 

Entonces niegas el hecho de que sea necesario el conocimiento de una lengua para la escrita?

– De pronto el texto surge; digo, en su estado puro, figuras distorsionadas, sonidos conturbados, otros magnánimos. De pronto hay como expresar, y que es expresar sino brincar con el alma? Recto o curvo. Académicamente correcto o no. El acto de la vida se impone.

 

La lengua portuguesa, la lengua portuguesa…

 – Los grandes y primeros libros de mi adolescencia fueron todos leídos en portugués.

Los contornos, las figuras, el mediato y el no-mediato aprehendidos por ella.

La invención de los lugares y de la lengua en las primeras letras.

 

Aboga Ezra Pound: “literatura es lenguaje cargado de significado”.

– En Mozambique: tenemos buenos ejemplos de la reinvención del idioma; en poetas como poetas José Craveirinha & Noémia de Sousa; el empleo del lenguaje cotidiano de forma poética. En Mia Couto, la densidad poética de un lenguaje particular, centelleante y señalizador. Espacios, caminos, la intensidad en líneas profundas. En Eduardo White & Luís Carlos Patraquim un lenguaje extremadamente fulgurante.

 

Constato, el concepto de transmutación de la lengua, el yo y el otro, poseen para ti una carga secreta de reflexión y una construcción peculiar.

– Porque me piden para explicar un poema o un libro?

Ni el autor sabe el significado real de su libro. No porque él no quiere. Pero porque no puede. Y es este el motor de la vida y de la escrita.

Como dijo: Roland Barthes, es necesario, en el ejercicio de la lectura, la muerte del autor para el nacimiento del lector.

El libro es lo que en el viene escrito.

 

Te parece la lengua portuguesa aplicable a la experimentación poética?

– Bueno, el experimentalismo es liberador, quebrantador de paradigmas “establecedor” del no establecer. Huida para orígenes hondos: ancestral incógnito. Y la lengua portuguesa es grande y rica.

Estamos ante dos dimensiones inmateriales.

 

Toda la lengua es plegable al manoseo del escritor. Cuan plegable es la lengua portuguesa.

–  Pienso: un escriba no debe sentir culpa por faltar a la gramática, cuando de eso resulte de la creación de lenguaje. En el alma los dedos saltan en la hora de la escrita, este proceso secreto ni siempre se compadece a las reglas de la teoría de la Lengua.

Entramos en un campo sensorial de una animalidad terrorífica, desconocida.

Una otra Lengua en nosotros se vulcaniza.