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Se acerca un fin de semana emotivo, del 23 al 25 de abril: el Día del Libro, San Jorge y el aniversario de la Revolución de los Claveles. Estos días de cultura, tradición e historia estarán marcados un año más por la maldita pandemia, si bien sin el estricto confinamiento del pasado 2020. Sin embargo, para el caso de las regiones de la Raya hispano-portuguesa, la acostumbrada visita de muchos rayanos al país vecino en estos días tan señalados estará restringida, otra vez, en tanto que la frontera se mantiene cerrada. Algunos pensarán que es un mal menor, tal vez, pero se ha de tener en cuenta que precisamente estos días son muy importantes desde el punto de vista del reconocimiento mutuo entre portugueses y españoles.

De un lado, las librerías y ferias del libro –pienso particularmente en la de Badajoz– aprovechan cada 23 de abril para promocionar obras literarias y autores de allende la frontera y ello propicia, año tras año, el descubrimiento de la literatura “vecina” para muchas personas. También la celebración de San Jorge (patrón de Portugal y de la ciudad de Cáceres) se erige en excusa perfecta para visitar el otro lado de la Raya por estas fechas. Por último, la conmemoración de un acontecimiento de tal calado histórico como el fin de la dictadura salazarista un 25 de abril de hace 47 años (Revolução dos Cravos) es siempre –para los españoles– una oportunidad de admirar la valentía de los portugueses y conocer su pasado reciente.

Estos tiempos pandémicos han puesto de manifiesto los beneficios que reporta la lectura –la cultura en general– en una sociedad confinada o con la libertad de movimiento u ocio restringida. Gracias a los libros muchas personas han podido viajar sin desplazarse en todo este tiempo. Los lectores habituales ya lo sabíamos, sin embargo, los estudios psicológicos lo han reconfirmado en los últimos meses. Leer, además de aumentar el bagaje cultural de una persona –lo cual repercute a su vez en beneficio social y ciudadano–, es bueno para la salud. No obstante, distinguir la literatura “buena” de la “menos buena” y elegir el libro adecuado para cada persona no resulta tan sencillo. Por eso es positivo tener un/a librero/a de cabecera, algo que solo ofrecen las librerías independientes, las de toda la vida. Que cada persona saque sus propias conclusiones.

Así pues, partiendo del incontestable gran favor personal y social que ofrece la lectura, me permito lanzar unas genéricas recomendaciones para los habitantes de la Raya. Ya que el desplazamiento al país hermano, siempre recomendable, está limitado, viajemos entonces a través de la literatura y, más concretamente, de esa literatura de proximidad que trata temas cercanos. Es decir, apostemos por conocer la realidad literaria de nuestros vecinos. Todavía mejor si optamos por elegir un libro escrito en la lengua original del autor o autora y que sea distinta a la nuestra materna. La temática es infinita pero nunca está demás inmiscuirse en la historia, que con frecuencia es común a los habitantes de ambos lados de la Raya.

Abril es primavera, la estación de las flores. Y si hay una flor que simboliza aquellos días finales de abril de 1974 en Portugal es el clavel. Emulemos a nuestros hermanos del noreste ibérico con la rosa del día de Sant Jordi, y adoptemos el clavel como muestra de afecto y reconocimiento hacia los portugueses entre los españoles de las regiones rayanas. Son detalles que pueden servir para allanar el camino hacia un futuro en común. Libros portugueses en España, libros españoles en Portugal. Claveles para todos.

Juan Rebollo Bote