Español Portugués, Portugal

Llegamos, de nuevo, a mayo. Otro día llega; otro año se va. Cuando hablamos de la primavera, y de este mes, que para mí es particularmente especial, ya que fue con la vuelta de las golondrinas cuando aparecí en este mundo, hablamos de comienzos. Y yo quiero hacer énfasis en los comienzos. Y más en este año, que, aunque sólo han pasado cinco meses, parece que por nosotros han pasado cinco siglos debido a los cambios que nuestras vidas han sufrido en tan poco tiempo.

El 1 de enero de 2020 todos teníamos sueños y esperanzas para un año que acababa de empezar. Empezábamos a escribir una nueva página en el libro de nuestras vidas, pero nuestro capítulo fue interrumpido bruscamente en marzo. Las cosas que para nosotros antes eran banales, como besar; pasear por la calle o, simplemente, ir a trabajar, se han convertido en nombres prohibidos; en desafíos dignos de una serie como The Walking Dead.

Pasados dos meses, y después de la gran lucha del mes de abril (les invito a leer otro artículo de opinión donde hablo sobre este tema), la luz ha vuelto a entrar en nuestras vidas, y el desconfinamiento se ha convertido en consigna. Es cierto que se está haciendo a ritmos diferentes, pero, poco a poco, Europa empieza, de nuevo, a respirar. Ya estamos empezando a pensar en cómo será nuestra vida después de la Covid-19.

Si hay algo que hemos aprendido de esta pandemia es a vivir día a día, sin hacer muchos planes. Lo que habíamos programado en enero han sido borrado del mapa o, al menos, aplazado indefinidamente. Todo se detuvo, y ahora empezamos a volver a salir de casa, pero, ¿qué hacer con nuestras vidas?; ¿qué esperar para Portugal y España a partir de mayo?; ¿volverá la crisis a nuestras vidas?; ¿podremos superarla juntos?

La «normalidad» ya no será posible, al menos, hasta que no descubran una vacuna. Aun así, poco a poco, volvemos a nuestras vidas; a nuestros trabajos (al menos para quienes los tienen). Este viaje no ha podido ser en vano; sino, nada ha valido la pena. Todas las vidas perdidas; todo el dinero gastado; todas las lágrimas vertidas… tiene que haber tenido algún efecto.

Como países, espero que los ibéricos hayan comprendido que se han cometido muchos errores en las últimas décadas. Más o menos, desde que las democracias han vuelto a nuestras sociedades. Pero, al igual que hemos cometido errores, hemos tenido éxitos. Vamos a centrarnos en lo que podemos mejorar, en lo que a nadie le gusta, pero que siempre está presente en nuestras vidas, la economía.

Con el dinero que está saliendo (cada vez más) de nuestros bolsillos, empezamos a pensar qué hacer. Todos tienen su opinión, así que yo también voy a aprovechar este espacio para dar la mía, ya que creo que vamos a entrar en una nueva era; en un momento de nuevos comienzos y de segundas oportunidades. Dejar el consumismo de lado y volver a nuestros orígenes; a nuestros productores, y a las empresas que han seguido produciendo o cambiando sus producciones para hacer frente a las necesidades médicas. Las máscaras faciales serán parte de nuestros vestuarios hasta el Día V, el de la victoria y el de la cura (que debe llegar en forma de vacuna, como muy pronto, en septiembre/octubre, según la Universidad de Oxford). Un momento que será celebrado con el mismo entusiasmo que el Día D, el día en que Europa fue liberada del yugo nazi hace 75 años.

Sonreír, levantar la cabeza y trabajar. Puede que no sea en ese orden, pero ahora es el momento ideal de recuperar fuerzas y enfrentarnos a lo que viene. Una situación que será difícil para los que están aquí y lloran por los que se han ido.

El camino comienza ahora, y falta mucho hacer. Aún tendremos que vivir muchas incertidumbres. Lo que a principios de este año eran certezas que nos permitían soñar un poco más lejos, hoy son incógnitas en un país que ha cerrado. Un país que empieza a recuperar el aire, pero que todavía está lejos de estar sano.

Mayo ha traído una nueva luz y una nueva normalidad. ¡Ahora es el momento de remangarse las mangas y luchar! Pensar en un nuevo comienzo; en una segunda oportunidad, como quieran encararlo. En mi caso, este mes trae una nueva luz y un año más de vida: ¡Nuestro viaje comienza ahora!

 

Andreia Rodrigues es licenciada en periodismo por la Escuela Superior de Comunicación Social de Lisboa (ESCS) y es una apasionada de todas las formas de comunicación. Contar nuevas historias y descubrir nuevas culturas es algo en lo que trabaja todos los días