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El 25 de abril de 1974, sinónimo de la la Revolución de los Claveles, tuvo lugar debido al esfuerzo combinado de fuerzas populares (los capitanes rebeldes que se unieron y dieron origen al MFA); de políticos (que ayudaron en una esperada transición de la dictadura a la democracia), y de millones de personas. Hombres y mujeres que esperaban con ansias un nuevo día. Es la historia de estos rostros, muchos de ellos anónimos, que espera ser contada. Pero como es imposible dar nombre a 10 millones de portugueses, conozca un poco más a las personalidades públicas que se han involucrado en uno de los capítulos más brillantes de los 876 años (o 846; la antigüedad como país es un tema algo polémico), de Portugal.

Salgueiro Maia

La cara visible de los capitanes del ejército que provocaron el 25 de abril. Salgueiro Maia nació en el Alto Alentejo, y formó parte de una compañía de comandos en la Guerra Colonial. El descontento en las Fuerzas Armadas con el Gobierno era evidente, y el golpe estaba siendo preparado desde 1973. Este fue el año en que empezaron las reuniones clandestinas, pero antes de que todo saliera bien, salió mal. El Levantamiento de las Caldas, llevado a cabo el 16 de marzo de 1974, falló, pero no ocurrió lo mismo con el grupo liderado por Maia. Sereno y firme, el miembro de la Escuela Práctica de Caballería (EPC) fue quien escoltó a Marcelo Caetano al avión que lo transportaría al exilio en Brasil.

Marcelo Caetano

Después de Salazar, Marcelo Caetano fue el que se sentó en la silla del Consejo de Ministros. La llegada al poder del profesor universitario, que estuvo muy cerca de ser el padrino de Marcelo Rebelo de Sousa, el actual presidente de la República, hizo que el «Estado Novo» se abriera un poco, pero no como todos los portugueses ansiaban. El descontento era imposible de detener, y la Revolución de los Claveles trajo la democracia de vuelta a Portugal, e hizo que Marcelo Caetano saliera del país hacia Brasil, lugar donde murió a los 74 años.

Celeste Caeiro

Esta pequeña florista, de apenas un metro y medio, e hija de madre española, fue responsable del nombre por el que se conoce la Revolución. Los militares tomaron las armas; los políticos hicieron la transición democrática; los periodistas dieron voz y relataron los acontecimientos, pero fue ella y sus simples claveles, las únicas flores que tenía, y que puso en las armas de los militares que estaban en el Chiado, las que dieron nombre al golpe que iba a terminar con varias décadas de una dictadura que era poco simpática con los hijos de madres solteras, que era su caso. Fue repartiendo flores rojas y blancas; uniéndose a los libros de historia.

António Spinola

El exgeneral era un militar brillante, que participó en la Guerra Colonial en Angola, y fue gobernador militar de Guinea-Bissau. Spínola era un defensor de la idea federativa, al estilo de los Estados Unidos, con los Estados de África quedándose con «algo» autonomía, pero no con una independencia total frente a Portugal. En 1973, de vuelta en la metrópoli, fue invitado por Marcello Caetano, para la cartera de ultramar, cargo que rechazó, por no aceptar la posición que el Gobierno tenía para las colonias. En 1974, Caetano le entregó el poder antes de partir para Madeira. Fue presidente interino hasta las elecciones del 30 de septiembre de ese año.

Mário Soares

Uno de los senadores de la democracia portuguesa, junto a nombres como Álvaro Cunhal (PCP) y Freitas do Amaral (CDS-PP). Mário Soares fue el fundador del Partido Socialista (PS), y un acérrimo antifascista. Tras haber estado aislado en el extranjero, pocos días después del 25 de abril regresó a Portugal en un tren especial. Así comenzaba una carrera política que lo llevaría a las sillas de primer ministro y de presidente. Su campaña electoral contra Freitas do Amaral hizo que el país se dividiera en dos polos, y Álvaro Cunhal «tragase un sapo» al pedir a los comunistas que votaran por un socialista. La primera vez que los dos espectros políticos se acercaron.

Zeca Afonso

José Afonso, más conocido como Zeca Afonso, es el autor de la música icónica de esta revolución, «Grândola, Vila Morena». El cantante y compositor, natural del Fundão, comenzó como profesor y revisor del Diário de Coimbra, aunque siempre tuvo como gran amor la música. Su primer disco fue «Fados de Coimbra» y, en 1963, comenzó a presentar los primeros temas con carácter político, como es el caso de «Vampiros» y «Menino do Bairro Negro». Al año siguiente, actuó en la Sociedade Musical Fraternidade Operária Grandolense, donde se inspiró para hacer una de las contraseñas de la revolución.

Joaquim Furtado

El periodista portugués, que es el responsable del documental más profundo sobre la Guerra de Ultramar (conocida en los países africanos de lengua portuguesa, como de la liberación), comenzó su carrera en una radio ligada a la juventud portuguesa, pero siempre fue una de las voces contra la censura impuesta por el Estado Novo. Por este motivo, Furtado sufrió cuando intentó revelar un poema de Antonio Gedeón, autor de la «Pedra Filosofal». Tres años después, después de cumplir su servicio militar, fue sorprendido por el 25 de abril de 1974 en el Radio Club. Los Capitanes de Abril, que habían tomado los puntos estratégicos de la ciudad, le entregaron el primer comunicado oficial del movimiento para que lo leyese.