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Marcelo Rebelo de Sousa, que antes de ser elegido presidente de la República tenía un amplio currículum como profesor universitario, ha vuelto a las clases, pero esta vez, sus alumnos han sido los jóvenes que forman parte de la enseñanza a distancia a través de la televisión. Durante 30 minutos, y en directo, el jefe de Estado ha hablado de las que son, para él, las diez lecciones que hay que aprender de la pandemia. Una pandemia que está afectando al país y al mundo, y que ha hecho que miles de familias hayan tenido que ser separadas durante meses para contener el brote pandémico.

En un estilo muy propio, donde ha abordado la nostalgia que tenía del mar o la fama que tiene de «besador», el presidente de la República ha alertado a los más jóvenes de la «experiencia única» que están viviendo. Una experiencia que, no sólo hay ver por el lado negativo, sino que ha subrayado que lo que más importa es la vida; y, como tal, no hay palabras suficientes para agradecer «a los profesionales de la salud» que combaten este virus en las más diversas latitudes. Por eso, la respuesta global debe ser coordinada, para que en el momento en que llegue una cura las desigualdades no aumenten, y no tengamos «ciudadanos de segunda y de tercera».

¡Lecciones que hay que aprender!

En una semana en la que Europa va a discutir el fondo de rescate, Marcelo ha destacado, en su tercera lección, que el viejo continente se ha dado cuenta un poco tarde de lo que era este virus, así como de los daños (tanto para la salud, como para la economía) que podría traer; y que nadie ni ningún país es inmune a este flagelo que ataca a los más vulnerables. Los pobres, los viejos y los débiles son aquellos que están, y van a sentir, más este choque. Por ello, Marcelo ha advertido a todos, especialmente, a los miembros del Gobierno que estaban detrás de las cámaras de esta clase, que el país debe «cambiar un poco» para ser mejor. Cambiar, tanto para esta, como para las próximas generaciones que volverán la vista a esta situación, y que verán que las familias y las pequeñas cosas de la vida tienen más valor.

Para el presidente de la República, la principal lección que debemos aprender es el valor que damos a las pequeñas cosas de la vida, y el sentido común que debemos tener en esta nueva normalidad, que está siendo marcada por la lucha antirracista y el vandalismo en las estatuas, como el que tuvo lugar con el padre António Vieira.