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El Parlamento portugués ha aprobado el uso obligatorio de la mascarilla en los espacios públicos abiertos al menos durante los próximos tres meses, en medio de un aumento de los contagios por covid que han obligado al Gobierno a restringir la movilidad con motivo del 1 de noviembre.

La iniciativa ha sido apoyada por socialistas y PSD y CDS, los principales partidos de la derecha, mientras la izquierda ha optado por la abstención.

La moción aprobada obliga al uso de la mascarilla para los mayores de 10 años en los espacios públicos «siempre que el distanciamiento físico recomendado por las autoridades de salud se muestre impracticable».

La normativa específica que la visera no puede ser utilizada como alternativa a la máscara y establece multas de entre 100 y 500 euros por incumplimientos.

El debate parlamentario estuvo precedido de una polémica que calentó el clima político por la intención inicial del primer ministro, el socialista António Costa, de impulsar también el uso obligatorio de la aplicación de rastreo «Stayaway Covid» en los teléfonos móviles.

Ante la rápida expansión del virus en el país, el Gobierno anunció el jueves que se prohibirá la circulación entre municipios entre los días 30 de octubre y 3 de noviembre, para evitar que «el dolor del luto» de las familias acabe con el distanciamiento social.

Además, declaró el día 2 como jornada de luto nacional por las muertes causadas por coronavirus y decretó restricciones próximas al confinamiento para más de 113.000 habitantes de tres municipios del norte con mayores índices de contagios, Felgueiras, Lousada y Paços de Ferreira.

En el resto del país, sigue vigente el estado de calamidad, que prohíbe reuniones de más de 5 personas en calles o restaurantes y restringe los horarios comerciales.

Portugal registró el jueves otro récord de contagios, con 3.270 nuevos casos y 16 muertos, que elevan el total a 109.541 el total de positivos y a 2.245 las víctimas mortales desde el inicio de la pandemia en el país.