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Portugal confirma que la pandemia se ceba con los más vulnerables

Un informe expone que el país luso ha mejorado sus indicadores de pobreza en la última década

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La pandemia de coronavirus ha afectado más en Portugal a las personas con menos recursos; que ven mermados sus ingresos al tener trabajos imposibles de realizar desde casa, perder más consultas médicas y disponer de menos herramientas para que sus hijos aprovechen la enseñanza a distancia, afirma un estudio. «Portugal, balance social 2020», elaborado por economistas de la universidad lusa Nova SBE con la colaboración de la Fundación La Caixa, que comenzó a trabajar en el país en 2018, se ha divulgado como primera confirmación de que la pandemia no es igual para todos.

El documento expone que el país ha mejorado sus indicadores de pobreza en la última década, hasta tener en 2019 un 17,2 % de la población portuguesa considerada como pobre, y cómo la Covid ha impactado en la sociedad, encontrando en sus conclusiones que el virus se ha cebado con quien menos tiene. Y lo ha hecho en varios apartados, como ingresos, la situación laboral, el acceso a la educación y la atención médica, analizadas por el equipo de economistas durante el periodo que fue de marzo a septiembre de 2020.

En esos meses, los que más perdieron fueron los trabajadores con contrato temporal, formación básica y que reciben un salario medio inferior al promedio nacional, que se sitúa en torno a los 1.100 euros. Características que se reúnen especialmente en empleados de la restauración, del sector de la moda, dedicados al transporte de pasajeros o alojamientos turísticos, los sectores más perjudicados con la Covid y donde hay «una prevalencia de salarios bajos, trabajadores con bajas cualificaciones, mujeres y trabajadores extranjeros».

«Esta evidencia sugiere que los subgrupos más frágiles de la población fueron más afectados por la pandemia», apostilla el documento, a juzgar por la caída del consumo que se verificó en estos sectores cuando se compara abril de 2019 con abril de 2020. La diferencia entre uno y otro mes fue una caída de ingresos del 97% en alojamientos turísticos y moda, un 85% en la restauración y un 82% en transporte de pasajeros.

Sin poder teletrabajar, un recurso reservado a empleos con mayor cualificación e ingresos más elevados, las personas más vulnerables acabaron por tener como recursos para sortear la situación la suspensión temporal de empleo (lay-off), con una disminución de capacidad adquisitiva. «Por lo tanto, la caída de ingresos debida al lay-off alcanzó de forma desproporcionada a las personas con salarios más bajos», destaca el informe.

Los portugueses con menos recursos también padecieron más la saturación de la sanidad pública por la Covid. Asegura el informe que un 50% de quienes tienen ingresos inferiores a 650 euros mensuales (poco menos que el salario mínimo de Portugal), «teniendo necesidad, no tuvieron consulta» al no poder recurrir a la sanidad privada.

Y se confirma también la desventaja de los alumnos de familias con menos recursos a la hora de adaptarse a la enseñanza a distancia, no solo por un menor acceso a ordenadores y conexiones a internet en casa, también porque hay datos que prueban que estos estudiantes vieron menos las clases por televisión lanzadas en Portugal, precisamente para ayudar a suplir estas carencias.

Las audiencias analizadas por el equipo de economistas revelan que estas emisiones se siguieron más en casas con más recursos, ofreciendo como posible explicación «la influencia de las familias o las estrategias lectivas implementadas por los profesores en las escuelas a las que acuden menores de medios más ricos». El informe se publica mientras aumentan las voces en Portugal que piden una reapertura urgente de las escuelas, cerradas desde el pasado 22 de enero, una semana después de que comenzase un confinamiento para frenar la tercera ola de Covid, que en enero llevó a los hospitales lusos al borde del colapso.

La norma de «quedarse en casa» se mantendrá al menos hasta el 16 de marzo, con la previsión de que el día 11 el Gobierno publique un plan para la desescalada, sobre la que por ahora solo se sabe que será gradual y que comenzará por los centros de enseñanza. Desde que comenzó la pandemia, Portugal, con diez millones de habitantes, suma 805.647 casos confirmados y 16.389 fallecidos.

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