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La Asamblea de la República ha votado a favor de la procreación post mortem medicamente asistida. Esto ya era posible en Portugal (sólo cuando la inseminación se había hecho antes de la muerte), pero un reportaje televisivo lo cambió todo.

Hace aproximadamente un año, la TVI dio a conocer a los portugueses la historia de Angela Ferreira, una mujer que pretendía quedar embarazada de su marido ya muerto. Esta historia dio lugar a una petición de la Comisión, que ha llevado a los diputados a debatir esta cuestión.

Después de haber suspendido el referéndum sobre la eutanasia, los grupos parlamentarios del PS (se han abstenido algunos diputados); BE, y el PCP, han dado su aprobación para un nuevo proyecto de ley, que va a permitir que, hasta un año después de la muerte, el esperma o el óvulo puedan ser utilizados en la fecundación. Esto pondrá fin a la discriminación que las mujeres sentían por no poder ser madres cuando habían perdido a sus compañeros.

Por su parte, el PSD y el CDS han votado en contra, por creer que los niños «tienen derecho a nacer con un padre presente en su vida desde el nacimiento».

Hasta el momento, este tipo de inseminaciones no podían ser hechas en territorio nacional y, muchas veces, el material genético que hubiera sido preservado era descartado.

La inseminación «post mortem» en España y Europa

La fecundación post mortem en España ya había sido debatida para algunas situaciones, pero esta cuestión tuvo repercusión nacional cuando una mujer de Barcelona intentó usar el esperma de su marido tres años después de su muerte.

Esta mujer recurrió al tribunal, que le dio la razón, pero la Fiscalía (el equivalente español al Ministerio Público portugués) recurrió esta decisión por considerar que este no es un «trato adecuado» a mujeres solteras. La primera ley sobre reproducción médicamente asistida en España fue aprobada en 1987.

En la ley española se permite la inseminación post mortem, pero sólo si el difunto deja escrita su voluntad, y si sólo ha pasado un año desde la muerte.

Es cierto que no hay muchos casos documentados de españoles que recurran a este tipo de fertilización, pero varios ciudadanos de otros países van hasta el país ibérico para recurrir a esta práctica.

Antes de proceder con la petición que ha reunido 95 mil firmas, y que ha terminado con la histórica decisión del Parlamento portugués, Angela Ferreira viajó a Galicia para intentar, en una clínica habilitada para realizar este tipo de tratamientos, cumplir el sueño de tener un hijo con su difunto esposo.

Este período de tiempo (un año), que también entrará en vigor en Portugal, es el mismo que en Francia.

Normalmente, sólo es posible la inseminación post mortem durante el período de un año para proteger el patrimonio de posibles herederos ya existentes.