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El exjuez, y ahora exministro de Justicia, Sérgio Moro, ha presentado su dimisión al presidente de Brasil, Jair Bolsonaro, como protesta por los intentos del presidente de interferir en la autonomía de la Policía Federal. Según la prensa brasileña, el presidente estaría tratando de proteger a sus hijos.

Por orden del Tribunal Supremo, se está investigando a una organización criminal que fabrica y difunde bulos por redes sociales, contra las instituciones brasileñas. En el marco de esta investigación, la Policía Federal señala, entre sus responsables, al entorno familiar de Jair Bolsonaro. Este proceso judicial podría desembocar en una inhabilitación del presidente, y su expulsión del poder. Por este motivo, el presidente, para blindarse, ha cambiado al director de la Policía Federal, hombre de confianza de Moro.

El exjuez, que cuenta con apoyos en las bases sociales de la ultraderecha, especialmente, entre las clases medias, fue el responsable de excluir a Lula del proceso electoral de 2018 y de encarcelarlo durante casi 600 días. Lula ha señalado que «Bolsonaro es hijo de Moro», y no al revés. No obstante, Bolsonaro tiene una base militante muy leal, mientras que Moro cuenta con el apoyo del principal canal de televisión, Globo.

El pasado 24 de abril, el presidente respondió al movimiento de Moro, a través de un discurso victimista, apelando a los segmentos populares que le votaron; y señalando -con un vocabulario barriobajero- a Moro, como un traidor y un egoísta. Por otro lado, el Partido de los Trabajadores considera «igual de delincuentes» a ambos políticos, y se ha sumado a otros partidos a una campaña por el «Fora Bolsonaro». Le acusan de una política genocida por su fomento de la pandemia, con sus continuos sabotajes a las medidas de confinamiento. Hasta el momento existen, en Brasil, 63.584 casos positivos y 4.300 muertes acumuladas.

El encuentro de Estoril

Sérgio Moro forma parte del grupo de jueces estrella, de diferentes ideologías, que coincidieron en 2017 en la quinta edición de las conferencias de Estoril (Portugal). Además de Moro, participaron Carlos Alexandre, Baltazar Garzón y Antonio di Pietro. En dicho evento, Garzón explicó la legitimidad de un juez de actuar como servidor público, también como político, y contó su experiencia (y su dimisión) del Gobierno de Felipe González. Moro, que por entonces negaba que fuera a convertirse en político, hoy parece que ha seguido, en parte, los pasos de Garzón en cuanto a entrar al Gobierno y, posteriormente, dimitir.

En el caso brasileño, Moro no tiene opción de reintegrarse en la carrera judicial, por lo que hará valer su apoyo entre las clases medias brasileñas, con un discurso moralista, con el propósito de presentarse a las siguientes elecciones presidenciales, o integrarse en algún Gobierno de los Estados, que forman la Federación de Brasil.

Moro tiene pendiente un juicio por imparcialidad en el proceso judicial contra Lula. El expresidente de izquierdas, que espera en libertad la resolución de sus recursos contra su sentencia, cuenta con el apoyo de Baltasar Garzón.