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Las recientes elecciones municipales del pasado domingo suponen un punto de inflexión político en Brasil. Los candidatos de Bolsonaro fueron los derrotados. El presidente, que carece de partido político, está cada vez más débil porque la maquinaria de fake news ya no funciona como cuando estaba recién estrenada, y ya no puede presentar al huésped naranja de la Casa Blanca como su amigo (imaginario). La victoria de Biden y la manutención de su apoyo a Trump, durante este periodo de conflicto institucional, ha despertado todas las alarmas en el mando militar brasileño, cuya corporación participa del Gobierno, prestando gestores y cuadros políticos, dado que Bolsonaro no tiene partido.

El espacio político de centroderecha ha salido victorioso en número de alcaldes y concejales en estas elecciones. No obstante, poniendo la vista en las elecciones a la Presidencia de la República Federativa de Brasil de 2022, el electorado joven de São Paulo ha consagrado un nuevo liderazgo de la izquierda: Guilherme Boulos. Este candidato se enfrentará, en la segunda vuelta (2º turno), a Bruno Covas (PSDB), actual alcalde, que forma parte de la derecha tradicional paulistana (no bolsonarista en estilo, aunque contribuyeron al clima de odio de 2016 que hizo posible la desestabilización de la vida política brasileña).

Boulos es coordinador nacional del Movimento dos Trabalhadores Sem-Teto (MTST) y miembro de la dirección del Frente Povo Sem Medo. Filósofo, profesor, activista y psicoanalista, se graduó en filosofía por la USP y se especializó en psicología clínica por la PUC. También es postgraduado en psiquiatría por la USP. En 2018, se presentó de forma testimonial a la Presidencia de la República.

Guilherme es hijo de médicos de clase media. No obstante, desde muy jóven abandonó su barrio de clase media y se fue a vivir a la periferia de São Paulo. Algo que recuerda al movimiento de proletarización voluntaria de revolucionarios de clases medias, en los años ochenta, para integrarse en la clase obrera y hacer activismo. Lula comentó en una ocasión que detectaba a los infiltrados “pequeño burgueses” porque no comían tanto feijão, arroz y carne como un operario, en los self-service populares donde es típico servirse una montaña de comida.

Una de sus acciones directas y mediáticas más impactantes de Boulos fue ocupar el apartamento de tres pisos (Triplex), que los fiscales adjudicaban a Lula como propietario a consecuencia de un supuesto tráfico de influencias con una constructora. Boulos representa a una nueva izquierda que no ataca al PT, y que quiere atraer su base social.

Guilherme (1982), que aparenta algunos pocos años más de los que tiene, es un admirador de la experiencia de Podemos. Este líder político brasileño ha integrado estrategias de comunicación del partido español en su proyecto político. Sus réplicas en debates televisivos demuestran desenvoltura y recuerdan a Podemos en su habilidad de invertir argumentos, señalando que más “radical” que su discurso es la realidad de desigualdad social en São Paulo. En 2017, Guilherme participó como ponente en Cádiz en la universidad de verano del Instituto 25-M de Podemos. Tiene un programa para redes sociales: café con Boulos. Seguidor de Boaventura de Sousa Santos, Boulos fue entrevistado por Juan Carlos Monedero y Pablo Iglesias, para sus respectivos programas.

En 2018, desde la plataforma Vamos!, al estilo de Podemos, se integró en el partido PSOL (escisión del PT), una especie de IU (España) o Bloco de Esquerdas (Portugal). Realizó un movimiento para cambiar la estrategia dominante del PSOL, transitando su dirección de un rechazo a alianzas con el PT hasta una estrategia de competición cooperativa. El sectarismo realmente ya no tenía base una vez que el golpe había triunfado y el PT estaba fue del poder y perseguido por una Justicia, que, en los momentos iniciales, incluso algunos dirigentes del PSOL habían apoyado a Sergio Moro. No es el caso de Boulos que se mantuvo fiel a Lula.

Entre sus principales propuestas para la Alcaldía de São Paulo está la creación de un programa de distribución de renta para vulnerables, regularización de venta ambulante en la calle, ofertar plazas para médicos, construir nuevas casas populares y uso social de inmuebles abandonados.

La vicealcalde que presenta Boulos en su candidatura es Luiza Erundina, exalcalde de São Paulo, que ganó en un épica y utópica elección en 1988. Con 86 años, Luiza continúa haciendo campaña en un Papamóvil por las calles de la ciudad más grande de Iberoamérica.

Boulos, que es una mezcla entre Ada Colau, Lula y Pablo Iglesias, tiene un look representativo del paulistano urbano y progresista. A veces aparece con cierta teatralidad forzada y acelerada, pero forma parte de la dramaturgia de la política. En los últimos debates va mejorando su performance e intentando hacer alianzas con la ventaja de ser joven y no ser víctima del antipetismo (antiPT), lo que le coloca como digno sucesor de Lula. Boulos ha asumido el símbolo de victoria con los dedos de la mano, tal y como hizo Iñigo Errejón en España.

En la rueda de prensa en la noche electoral, Boulos ha afirmado que la primera vuelta (primer turno) el electorado paulistano ha ganado al presidente Jair Bolsonaro: “Vencemos o projeto de ódio, atraso e mentira”. Dentro de dos semanas sabremos el resultado de la segunda vuelta. Independientemente del resultado, ha nacido un nuevo liderazgo de la izquierda brasileña, que conoce España, y que se suma a la lista de los posibles candidatos de la izquierda o el centroizquierda para 2022 como Fernando Haddad, Flávio Dino, Jaques Wagner, Lula da Silva o Ciro Gomes.

Pablo González Velasco