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Después de la famosa protesta que ha tenido lugar en Portugal hace unas semanas, los profesionales de la cultura en España también han demostrado su indignación. La cultura está en alerta roja, con movilizaciones en 25 ciudades españolas, en las que se exige a las instituciones gubernamentales un rescate al sector, que ha estado en constante caída desde el inicio de la pandemia.

Varios edificios emblemáticos «se han vestido» de rojo para alertar sobre esta situación, y en el Palacio de Oriente, en Madrid, 550 profesionales con los conocidos estuches «flight» (que sirven para guardar cables y micrófonos), se han reunido para pedir ayuda.

Volviendo al caso portugués y a la famosa protesta de la bebida (donde numerosos profesionales han levantado sus vasos vacíos frente al Ministerio de Cultura), que es la forma que la ministra de Cultura ha utilizado para eludir las preguntas de los periodistas sobre las necesidades de un sector que sólo tiene derecho al 1% del presupuesto del Estado.

La plataforma «Convergencia para la Cultura» pide un nuevo régimen de cotización para la Seguridad Social, y una inversión y reorganización del tejido laboral.

Artistas con «hambre»

Con muy pocas oportunidades de trabajo, ya que la mayoría de los espectáculos han sido cancelados, y los que no lo han sido, están celebrándose a la mitad de su capacidad, muchos artistas están sin ningún tipo de oportunidad de trabajo; pasando por dificultades económicas.

Si algunos abandonan la profesión para ir a las campañas de recolección de fruta, otros están siendo ayudados, especialmente a nivel alimentario, por los demás compañeros de «lucha». Es un gran apoyo para hacer frente a las escasas subvenciones que se están concediendo a nivel estatal, y que dejan de lado a muchos de estos trabajadores que suelen ser autónomos y artistas estacionales.

A diferencia de lo que está ocurriendo en los dos Gobiernos ibéricos, Francia ya ha aprobado planes de rescate para el ámbito cultural.