Español Portugués, Portugal

Tras la primera parte y la segunda parte del artículo, ya publicadas, ahora reproducimos la tercera (y última) parte de los extractos del libro del Instituto Cervantes y el Instituto Camões sobre La proyección internacional del español y el portugués, del que recomendamos su compra y lectura.

En el capítulo sobre La posición del español y el portugués entre las lenguas globales, Nuno Crespo (ISCTE – Instituto Universitário de Lisboa) y Luís Antero Reto (CEI – Centro de Estudos Internacionais, ISCTE-IUL) afirman:

“Hagamos una hipótesis: ¿qué sucedería si el español y el portugués reforzaran hasta el límite de sus posibilidades su grado de intercomprensión mutua, de tal forma que, a pesar de que son dos lenguas distintas, formaran un bloque en términos de comunidad lingüística? En el caso concreto que hemos analizado, ¿cómo sería clasificable, en lo que a posición se refiere, una lengua que resultase de la mera asimilación (total) del español y el portugués?”

“En términos de grandes indicadores, ese bloque “español+portugués” abarcaría un total de 680 millones de hablantes L1 [lengua materna], segundo a nivel mundial con más hablantes, octavo en términos de hablantes L2 [lengua no materna] y se situaría en el tercer lugar mundial de la organización 1 [media ponderada L1-L2] y en segundo lugar mundial en las organizaciones 2 [Índice de Influencia socio-económica] y 3 [Índice de futuro]. En lo que respecta a la posición de este bloque en las clasificaciones dimensionales que integran la organización 2, este sería bastante favorable, ya que sería la lengua líder en la dimensión “recursos naturales” y ocuparía la segunda posición en las cuatro dimensiones restantes. Haciendo una última línea de lectura en un nivel aún más exhaustivo, consideramos la posición relativa del “español+portugués” en cada una de las 30 variables que integran las dimensiones complementarias de análisis introducidas en el contexto de la organización 2. A este nivel, es posible verificar que la existencia de ese bloque permitiría su posicionamiento entre las tres principales lenguas del mundo en el caso de 25 variables”.

En el capítulo sobre Cómo fomentar un espacio de proximidad entre el español y el portugués, de Rebeca Gutiérrez Rivilla (Instituto Cervantes) y Luís Antero Reto (CEI – Centro de Estudos Internacionais, ISCTE-IUL), coordinadores del libro, exponen las siguientes consideraciones finales:

“Como hemos visto, las dos lenguas de origen ibérico disfrutan de una notable proximidad lingüística. Las similitudes entre los dos idiomas a nivel morfológico y léxico son bastante evidentes, sin negar las diferencias sustanciales en el campo fonético-fonológico, como ilustra el primer capítulo. Esta situación provoca una asimetría de inteligibilidad en la oralidad a favor de los hablantes de portugués, si bien esta asimetría no existe en la forma escrita. A esta alta intercomprensión, principalmente léxica y gramatical, aún es necesario agregar una conciencia histórica de gran proximidad percibida por los hablantes de ambas lenguas, lo que facilita la adquisición mutua de cada una de ellas. Además de esta proximidad histórica, también existe una proximidad geográfica en Europa (Portugal y España) y en América (Brasil y los países hispanoamericanos). Finalmente, es interesante notar que esta proximidad geográfica, lingüística y cultural entre las comunidades de habla española y portuguesa también hace posible aumentar la interdependencia económica, como se ha hecho evidente en los diversos capítulos que tratan de este asunto. El factor de proximidad psicológica parece estar muy presente aquí, además de haber sido identificado por los académicos de la Escuela Uppsala en las inversiones extranjeras directas y en los intercambios internacionales. De hecho, el nivel de intercambios económicos y la intensidad de la movilidad humana entre los países iberoamericanos son difíciles de entender sin tener en cuenta los factores de proximidad lingüística y cultural”.

“De este modo, en un momento en que el multilingüismo y el multiculturalismo son cada vez más relevantes -constituyendo uno de los vectores oficiales de la política europea-, los idiomas español y portugués presentan condiciones únicas para expandir su capacidad de comprensión mutua y su desempeño conjunto en el panorama lingüístico mundial. Lo determinante no es tanto conocer profundamente y hablar el idioma del otro sin errores -como era la norma en anteriores paradigmas del estudio de lenguas extranjeras-, sino, sobre todo, poder comunicarse y comprender el idioma del otro: que hispanohablantes y lusohablantes puedan hablar y escribir cada uno en su propio idioma y entenderse que pueden interaccionar. En el paradigma del multilingüismo, el énfasis pasa de la erudición a la comunicación y el respecto por otros idiomas y culturas. Este esfuerzo de entendimiento mutuo es esencial para aumentar la cohesión social a nivel global, al tiempo que proporciona claros beneficios en el ámbito económico, diplomático, cultural y científico”.

“Tras estas reflexiones, es nuestro deseo aportar ciertas sugerencias con las que abrir el debate sobre la necesidad de impulsar un espacio lingüístico y cultural compartido por toda la sociedad iberoamericana. Nuestras sugerencias se centrarían en dos contextos diferentes. El primero está orientado preferentemente hacia el aumento de la intercomprensión entre el español y el portugués. El segundo contexto aborda temas relacionados con la cooperación cultural, política y diplomática entre las dos comunidades lingüísticas a nivel bilateral y multilateral”.

“Para el fomento de la intercomprensión, se podrían implementar fácilmente alunas medidas prácticas sin involucrar grandes inversiones, basadas en la cooperación entre las diferentes autoridades educativas, instituciones y empresas -ministerios de educación, universidades, institutos culturales, OEI, editoriales, academias de idiomas o centros de enseñanza de español y portugués, etc.- que trabajan en la enseñanza y la difusión global de los dos idiomas. Ponemos un ejemplo muy simple que tan solo pretende ilustrar las posibilidades que abría explotar: los que somos hablantes y/o estudiantes de una de estas dos lenguas sabemos que, a nivel semántico, la mayor dificultad para comprender radica en la considerable cantidad de “falsos amigos” que existen entre ambos idiomas, a pesar de la alta proximidad léxica. Para mitigar esta barrera en la comunicación, se podrían desarrollar herramientas simples como pequeños diccionarios de los “falsos amigos” más frecuentes entre el portugués y el español, tanto en la comunicación diaria como en campos técnicos específicos. Estos listados homónimos se podrían alojar en múltiples sitios web o en plataformas digitales de diferentes países, lo que permitiría que el público en general se familiarice con estos términos. Del mismo modo, desde el punto de vista más lúdico, cabría promocionar el desarrollo de juegos de palabras partiendo de esos listados de “falsos amigos” para difundirlos también a través de plataformas digitales en línea, constituyendo otra forma de difusión y aprendizaje generalizado de los “falsos amigos” más frecuentes entre estas dos lenguas”.

“A su vez, en los sistemas educativos de los diversos países de las dos comunidades lingüísticas, también debe estimularse la expansión de la oferta recíproca de los dos idiomas, ampliando, además, el ejemplo de lo que comenzaron los países que eran miembros del Mercado Común del Sur (Mercosur) a principios de este siglo”.

“Otro ejemplo que merece y, según los informes, tendrá mayor atención por parte de la Organización de Estados Iberoamericanos para la Educación, la Ciencia y la Cultura (OEI) es el de las Escuelas Interculturales de Frontera, iniciadas en 2005 entre Brasil y algunos de sus países vecinos de habla hispana. La extensión prevista a la frontera española y portuguesa, por lo tanto, merece ser bienvenida y también suficientemente promocionada por parte de las instituciones dedicadas a la difusión lingüística y cultural de España y Portugal, así como a través de toda la proyección mediática que merece un proyecto de tal alcance y características”.

“Además de estas simples medidas para aumentar la comprensión mutua de los dos idiomas, la afirmación global de los dos idiomas requiere un aumento de la cooperación cultural, política y diplomática a nivel bilateral y multilateral entre los Estados de las dos comunidades lingüísticas”.

“Para comenzar por el marco de actuación bilateral, España y Portugal podrían aumentar la cooperación a través de sus respectivas instituciones culturales, particularmente en el uso sinérgico de sus recursos físicos, humanos y virtuales, así como a través de la puesta en marcha de diferentes proyectos de colaboración que promueven conjuntamente la oferta de la enseñanza tanto del español como del portugués tanto dentro del territorio iberoamericano como institucionalmente, esto es: en países donde estas lenguas no sean oficiales sino objeto de estudio. Sería deseable igualmente el impulso a actividades culturales que remarquen la vía del diálogo permanentemente abierta entre todas las culturas pertenecientes a la esfera iberoamericana, haciendo especial hincapié en el multilingüismo de este vasto y rico territorio cultural como uno de sus principales valores. Las conexiones, influencias e hipertexualidades entre creadores en portugués y en español podrían ser motivo de programaciones culturales tanto en el ámbito académico universitario como en el marco institucional de los diferentes organismos de cooperación multilateral”.

“En las diferentes disciplinas que abarca la difusión cultural, podrían fomentarse iniciativas de coproducción en cine, música, arte, ciencia, tecnología, etc., así como la cooperación entre medios de comunicación, o en la esfera editorial, pertenecientes a los Estados en los que los dos idiomas son oficiales”.

“En el ámbito internacional, sería muy interesante trabajar en la cooperación diplomática para extender la presencia de ambos idiomas en las organizaciones internacionales e intergubernamentales, así como en el apoyo e impulso a la presencia del portugués y el español en los sistemas educativos de un número creciente de países, lo cual podría resultar igualmente ventajoso para ambos idiomas. Si se piensa, además, en el contexto africano como punto de partida, teniendo en cuenta esa previsible expansión demográfica dentro de unas décadas, podrían acometerse diferentes planes de acción consensuados para el impulso a la presencia de nuestros dos idiomas en toda la esfera geográfica subsahariana”.

“A su vez, como se ha mencionado previamente, el campo de la publicación científica es otra área fundamental de esta cooperación, ya que ningún idioma se afirma internacionalmente a menos que también se afirme en este ámbito. Los datos presentados en varios capítulos de esta obra nos permiten pensar que existe una hipótesis clara de afirmación de los dos idiomas en la publicación científica y en las bases de datos indexadas. Dada su forma escrita y la naturaleza técnico-científica de estas publicaciones, y debido a la educación superior de sus lectores, nos enfrentamos a un sector en el que la intercomprensión entre los dos idiomas está fuertemente presente. Ante esta situación, sería particularmente relevante acordar una política editorial consensuada en el contexto iberoamericano para abogar por que las publicaciones científicas internacionales definieran criterios editoriales para permitir la publicación de artículos en español y en portugués. También sería interesante luchar conjuntamente por rescatar el valor, y por lo tanto el impacto, de los libros para eludir el círculo de influencia cerrado que hoy suponen las revistas científicas aceptadas por los principales índices de impacto dominantes. Una política editorial de esta naturaleza ampliaría en gran medida el número de lectores y, en consecuencia, también se expandirían los factores de impacto tan valorados en el mundo académico actual. A la larga, tendría otra consecuencia positiva: fortalecer un universo editorial alternativo que podría entrar en competencia con las grandes editoriales anglófonas que actualmente controlan los índices de impacto científico y que, por lo que, por lo tanto, dominan totalmente este mercado. Aquí también es necesario luchar por el multilingüismo y en esa batalla debería aunar fuerzas toda la comunidad iberoamericana para que sus dos principales lenguas estén justamente representadas. Además, el peso global combinado de los dos idiomas también parece ser un activo importante en esta área fundamental, cuando ya hay otros actores globales, como China, que disputan el liderazgo del idioma inglés”.

“Pero lo cierto es que se necesita hacer mucho más para consolidar la afirmación internacional de nuestros dos idiomas, además de estas breves sugerencias que acabamos de enumerar. Una lectura cuidadosa de cada uno de los capítulos sin duda dará lugar a otras ideas y otros proyectos de trabajo cooperativo. Nuestro modesto objetivo es promover el inicio de nuevas vías para el diálogo entre las instituciones de ambas comunidades lingüísticas y sus principales investigadores, así como suscitar el interés por colaborar conjuntamente en pro de un espacio compartido por el portugués y el español, lo que redundaría en el beneficio de toda la comunidad iberoamericana”.

Ese espacio compartido tiene nombre: Iberofonía.